
Todos estos individuos llevan año viviendo a costa de la Expo, disimulando y mirando para otro lado ante los males endémicos de una región extensa, semi desértica, sin aportar ideas ni iniciativa alguna.
Lloran, claman un día sí y otro también, reclamando la propiedad de un agua que pasa por debajo de sus poltronas, sin que sepan que hacer con ella.
A uno de estos capullos, seguramente en una sobremesa de café, puro y mucho malta, un listo le vendió una descabellada idea.
- Haremos en los Monegros un complejo de casinos y parques temáticos que te cagas, como Las Vegas oye, ¿te imaginas?
Y el capullo, con su escasa inteligencia mermada por el malta, asintió. Vale.
Y por aquí andamos 1.200.000 aragoneses haciendo el ridículo mas espantoso y tragandonos las gilipolleces diarias de ciertos elementos de dudosa capacidad.
El Ebro riega y fecunda, ¡¡y de que manera!! toda su ribera. Que envidia me da La Rioja, Navarra, con su agricultura e industria asociada.
Aquí nos asomamos a los balcones, ¡¡Joder, que crecido baja!! y le dejamos ir. Eso sí, sintiéndonos orgullosos de nuestro río.
El futuro se encuentra en la alimentación, hará falta grano y hortalizas. También una agricultura ecológica, con alto valor añadido. Si Libia, o Israel son capaces de crear vergeles en sus tierras, ¿que no podríamos hacer nosotros? Tenemos agua y terreno, pero el desierto gobierna esta región. El desierto se ha aposentado en los cerebros de nuestros gobernantes. Necesitamos líderes, no zoquetes.